¡NOS TOCA FIESTA!


manos

Invitamos a todos los aficionados a la escuela de español LAVANDULA y a la lengua y cultura hispánica a tomar parte en la  fiesta  que organizamos el jueves próximo (04.02)  a las 20h.

Y los aficionados se volverán adictos.

Entrada libre.

Fotos de la misma fiesta:

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Blagoy,


aquí tienes tu espacio.



Ivelina


¡Hola! Aquí están los ejercicios sobre el Imperfecto y el Indefinido que te prometí:

Hoy es el 23 de enero. Estamos en pleno invierno. Por las calles hay mucha nieve y los termómetros marcan 10 grados bajo cero. Apenas se ve gente delante de nuestra casa. Solo un perro atraviesa la calle buscando dónde alojarse. Paz absoluta reina en el barrio, en toda Varna. Pasa un coche. Se desliza y desaparece detrás de la esquina. Una anciana cubierta de una bufanda sale de la entrada de su casa, hace 3 pasos y decide volver a casa. Es para más valientes esta acera tan blanca. Y para más jóvenes que no sienten el frío que hiela el aliento. En casa hace calor. Hago té y me lo tomo en sorbos lentos. Me gusta el invierno.

Tenéis que reescribirlo usando el Imperfecto o el Indefinido del Indicativo.

Y uno más:

Recuerdo que la primera vez que (ir;yo) a España, me (pasar) algo raro. Estando en Madrid, un amigo y yo (decidir) hacer un viaje por el norte de España. (Hablar) con un profesor y nos (decir) que Santiago de Compostela (ser) una ciudad muy bella e importante, así que mi amigo y yo (mirar) juntos un mapa para planear el viaje. Tanto mi amigo como yo (pensar) recorrer las grandes ciudades y algunos pueblos pequeños para conocer bien el país. (Tener) la idea de viajar por autocar hasta llegar a Santiago para poder ver el campo, así que (coger) el autobús y (comenzar) nuestra aventura.

El viaje (ser) larguísimo y nos (cansar) mucho; yo no (poder) dormir porque un chico que (sentarse) detrás de mí todo el tiempo (escuchar) música con el volumen muy alto. Cuando (parar) el autocar después de cuatro horas de viaje, los dos (creer) que (estar) en Santiago.

(Bajarse) del autobús y yo le (pedir) al conductor que abriera el maletero. El conductor (sonreir) , pero no me (decir) nada. Mientras tanto, mi amigo (ir) a buscar un taxi. El taxista (llegar) en seguida y nos (preguntar) a dónde queríamos ir. Le (dar) el nombre de un hotel recomendado por una compañera de clase, pero el taxista no (parecer) entendernos. Mi amigo (repetir) el nombre del hotel y el taxista (indicar) que ahora sí (comprender) . (Conducir) a 100 kilómetros por hora; yo (creer) que (estar) a punto de matarnos, aunque al final (llegar) al hotel. (Pedir) una habitación y (irse) a dormir. (Dormir) hasta muy tarde. Yo (despertarse) antes que mi amigo, y (bajar) a la calle a comprar el periódico. Cuando (ver) el nombre del periódico (darse) cuenta de que mi amigo y yo no (estar) en Santiago, sino a unos 200 kilómetros, en una ciudad que se llama Lugo.



Yana


Para empezar, vamos a recordar al Rey:) Hoy es su cumpleños.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/08/cultura/1262942893.html



Viene la noche temática


    manos

Sí, el 12 de enero (sábado) es la fecha de nuestra próxima reunión. Os esperamos a las 19. Vamos a  hablar de las fiestas, de los deseos y de algo más:).  Como siempre, la entrada es 4 lv. Para los que van a venir por primera vez, la dirección es la de la escuela.  ¡Allí estaremos!



¡Hola! Aquí está el espacio de Victoria


¡Hola Victoria! Ya puedes aprovechar este lugar y mientras estés enferma puedes hechar un vistazo a este cuento escrito por Jorge Bucay. Te puede parecer un poquito difícil pero estoy segura de que vas a entender lo esencial. Usa tus diccionarios y también él de la RAE. Después vamos a hacer comentarios sobre el texto. ¡A leer ahora!

 El oso
Esta historia habla de un sastre, un zar y su oso.Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído.El zar era caprichoso, autoritario y cruel (cruel como todos los que enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar a su sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadie contradecía al emperador de todas la Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí su muerte.

Cuando cayó el sol un guardiacárcel le llevó al sastre la última cena, el sastre revolvió el plato de comida con la cuchara y mirando al guardiacárcel dijo – Pobre del zar.

- El guardiacárcel no puedo evitar reírse – ¿Pobre del zar?, dijo pobre de ti tu cabeza quedará separada de tu cuerpo unos cuantos metros mañana a la mañana.

- Si, lo sé pero mañana en la mañana el zar perderá mucho más que un sastre, el zar perderá la posibilidad de que su oso la cosa que más quiere en el mundo su propio oso aprenda a hablar.

- ¿Tú sabes enseñarle a hablar a los osos?, preguntó el guardiacárcel sorprendido.

- Un viejo secreto familiar… – dijo el sastre.

Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento:

¡¡El sastre sabía enseñarle a hablar a los osos!!

El zar se sintió encantado. Mandó rápidamente a buscar al sastre y le ordenó:

-¡¡Enséñale a mi oso a hablar nuestro gustaría complaceros pero la verdad, es que enseñar a hablar a un oso es una ardua tarea y lleva tiempo… y lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo…

-El zar hizo un silencio, y preguntó ¿cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?

- Bueno, depende de la inteligencia del oso… Dijo el sastre.

- ¡¡El oso es muy inteligente!! – interrumpió el zar

– De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.

-Bueno, musitó el sastre… si el oso es inteligente… y siente deseos de aprender… yo creo… que el aprendizaje duraría… duraría… no menos de…… DOS AÑOS.

El zar pensó un momento y luego ordenó:

- Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenarás al oso. ¡Mañana empezarás!

- Alteza – dijo el sastre – Si tu mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estarán muerto, y mi familia, se las ingeniará para poder sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, yo tendré que dedicarle el tiempo a trabajar, no podré dedicarme a tu oso… debo mantener a mi familia.

- Eso no es problema – dijo el zar – A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos, alimentados y educados con el dinero de la corte y nada que necesiten o deseen, les será negado… Pero, eso sí… Si dentro de dos años el oso no habla… te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta… Rogarás haber sido muerto por el verdugo… ¿Entiendes, verdad?.

- Sí, alteza.

- Bien… ¡¡Guardias!! – gritó el zar –Que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. Ya… ¡¡Fuera!!.

El sastre en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.

- No olvides – le dijo el zar apuntándolo con el dedo a la frente – Si en dos años el oso no habla… – Alteza… -

…Cuando todos en la casa del sastre lloraban por la pérdida del padre de familia, el hombre pequeño apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos.

La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al cadalso volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante…

Cuando estuvo a solas el hombre le contó los hechos.

- Estás LOCO – chilló la mujer – enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca, ¡Estás, loco!

Enseñar a hablar al oso… Loco, estás loco…

- Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora… ahora tengo dos años… En dos años pueden pasar tantas cosas.

En dos años… – siguió el sastre – se puede morir el zar… me puedo morir yo… y lo más importante… por ahí el ¡¡oso habla!!

Jorge Bucay